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La necesidad (era) la madre de la invención
Por José Femenías Cañuelo - General, economía, internet, tendencias - 10/31/2009

Invención o muerte
Hubo un tiempo, hace muchos, muchos años, en que la gente afirmaba que la necesidad era la madre de la invención. Hoy día, podemos decir sin miedo a equivocarnos, que la subvención es la madre de la invención. Existen multitud de consultoras que viven exclusivamente de gestionar subvenciones para empresas. Hay subvenciones particulares, colectivas, intracomunitarias… Se subvenciona todo menos respirar, aunque creo que ya hay algún proyecto al respecto.
Obviamente, en este entorno económico ultraintervenido, donde todo tiene que pasar por una ayuda, sería necio negarse a recibir subvenciones. La subvención que recibe una empresa, en la mayoría de los casos, no le otorga una ventaja competitiva. Tan sólo equipara de algún modo su situación con la de los competidores, quienes seguramente acaban de recibir una subvención igual o superior de su comunidad autónoma o gobierno.
El Problema de Monty Hall
Por José Femenías Cañuelo - General, humor - 10/22/2009

El Problema de Monty Hall, las matemáticas ¿engañan?
Existen muchos problemas y acertijos del tipo Think Out Of The Box que, a menudo, le dejan a uno sorprendido. (Puede que, en el futuro, cuente en este blog alguno interesante, tal como el de las tres bombillas).
Es, sin embargo, más extraño encontrar problemas que, siendo de naturaleza puramente matemática, y de formulación muy sencilla, sean capaces de sorprendernos de igual modo.
El problema de Monty Hall es, sin duda, un claro exponente de este último tipo de problemas. Carece de engaño alguno en su presentación.
Una vez escuchado, la respuesta salta inmediatamente a la cabeza, tras una pequeña operación matemática que “resulta evidente”. Sin embargo, la sorpresa está a la vuelta de la esquina. Lo más interesante de este problema, que ha sido resuelto erróneamente por matemáticos profesionales e incluso premios Nobel (eso cuenta la leyenda al menos) es que frecuentemente, tras explicar la respuesta correcta, nuestro interlocutor entra en rebeldía, negándose a reconocer la realidad.
